viernes, 28 de mayo de 2010

Voto consciente

Por: Ernesto Yamhure
 
Está en nuestras manos la ratificación del buen rumbo de nuestro país. Durante los últimos 8 años el desempleo pasó del 15,7% al 11,1%. Para mitigar los efectos de la desocupación, se han entregado más de $300 mil millones en subsidios a los desempleados.

Las políticas adoptadas lograron que la economía creciera el 6,9% en 2006 y el 8,2% en 2007. El año pasado, muchos países de la región registraron decrecimiento en su economía por cuenta de la crisis mundial. Colombia fue una de las pocas excepciones: gracias a las medidas anticíclicas acogidas, logramos crecer en un 0,4%. Mientras algunos de nuestros vecinos vieron cómo sus economías se desplomaron, nosotros logramos mantenerla estable.

En 2002, 680 civiles fueron víctimas de masacres. El año pasado ese número bajó a 147, lo que nos indica que no está lejos el día en el que Colombia pueda decirse a sí misma y al mundo que ésta es una tierra donde las masacres hacen parte de un pasado que no queremos repetir. Para ello es necesario mantener el rumbo de la Seguridad Democrática.

Continuando con las comparaciones estadísticas, hallamos una casi absoluta erradicación del secuestro. Cuando la Seguridad Democrática fue elegida por los colombianos, había 3.204 casos de ciudadanos plagiados por los grupos armados al margen de la ley. Hoy hay 64, lo que se traduce en una reducción del 98%.

A la Seguridad Democrática se sumó una efectiva política de paz, tendiente a fomentar la desmovilización de miembros de los grupos ilegales. El proceso de paz con las autodefensas, a pesar de los muchos inconvenientes que hemos registrado, ha sido, sin lugar a dudas, un ejemplo que algún día el país tendrá que reconocer. Gracias a él, más de 31 mil miembros de las Auc entregaron sus armas para darle vía libre al proceso de Justicia y Paz, buscando el esclarecimiento de la verdad y, sobre todo, la reparación a que tienen derecho las víctimas.

Son estos algunos elementos que bien vale la pena tener en cuenta antes de marcar el tarjetón.
Nuestra democracia es sólida. Ninguna de las nueve fórmulas representa un riesgo para nuestra estabilidad republicana. No es sano creer que una u otra propuesta representa un salto al vacío ni mucho menos un cataclismo.

Pero sí hay que evaluar la capacidad para gobernar de los aspirantes, su conocimiento real de la economía, de los problemas sociales, pero, sobre todo, de la manera de hacerle frente a las amenazas internas y externas que tiene Colombia. Nuestro próximo presidente debe ser un hombre capaz de enfrentar con mano firme al narcoterrorismo, blindado contra las tentaciones del diálogo a cualquier precio y que tenga la entereza de no declarar, ni en público ni en privado, su admiración por el máximo enemigo que tiene Colombia: Hugo Chávez.

El mandato que daremos el domingo es mayúsculo. Conscientemente, el país no puede quedar en manos de alguien que no esté a la medida de los desafíos que se le presenten. El ritmo que le impuso el presidente Uribe a Colombia no puede alterarse, y por eso estoy convencido de aquella máxima de Honoré-Gabriel, quien decía que el gobierno no se hizo para la comodidad y placer de los que gobiernan.

***
Cuanto antes hay que revivir la ley que convoca a un referendo que pretende aplicar la cadena perpetua a los violadores de los niños. No podemos dejar pasar un día más sin que esos animales no paguen con cárcel vitalicia por los abusos que cometen.
 

0 comentarios:

 
© free template by Blogspot tutorial